Una señora se subiò a la micro, y se sentò al lado de una joven parecida a su hija.
Agustina iba escuchando mùsica hasta que su compañera de asiento la hablò.
Le contò que venìa de un almuerzo por el dìa de las madres y que hablò toda la tarde de su nieta Rosario, que tenìa 4 dìas, ojos calipsos y que era muy blanquita, no como ella; estaba realmente orgullosa.
Agustina sonreìa a cada palabra que escuchaba, sin decir una palabra e intentando ver el nombre de la señora en su tarjeta del Banco Estado que ocupaba como BIP.
Llegaron a Pedro de Valdivia y la señora se bajò despuès de bendecir a Agustina, desearle encontrar una linda pareja y tener hijos maravillosos. Agustina seguìa sonriendo, y pensò que tal vez debìa haber abrazado a la abuela de Rosario.
24 mayo, 2009
01 mayo, 2009
OLores
- Tierra mojada.
- El que tienen las guaguas en sus mejillas y queda en toda su ropa.
- Las hojas nuevas de un libro.
No me acuerdo cual màs.
- El que tienen las guaguas en sus mejillas y queda en toda su ropa.
- Las hojas nuevas de un libro.
No me acuerdo cual màs.
19 abril, 2009
112
Estaba esperando la micro afuera del Mall Tobalaba,
cuando vi a una niña que cuidaba en las guarderìas que hacìamos en el colegio
para juntar plata para la gira de estudios.
Ella se parecìa mucho a su papà, y de repente vi a su papà.
Estaba sentado en una silla de ruedas y su hijo mayor lo empujaba.
Se subieron a la misma micro que yo, la 112.
Me subì y ayude a bajar la rampa para que el papà de la niña pudiera subir, pesaba mucho y su hijo me dijo gracias.
Me sentè y la niña subìo a la micro, me buscò y creo que me reconociò, me mirò con ojos tristes.
25 marzo, 2009
03 marzo, 2009
Seamos.Amigos.Por.Unrato
Era un Domingo como cualquier otro. Los hice reaccionar y salimos casi corriendo.
Llegamos al SAPU y habìa mucha gente, sòlo algunos con cara de enfermo.
Mi padre miraba sin pestañar, algo asì como petrificado a una joven que tenìa aspecto temeroso y mucho miedo, su boca no paraba de tiritar; le dije que no fuera SAPU. Un par de amigos esperaban a sus padres mientras conversaban y reìan; en la puerta aparece una señora de aire juvenil que pesaba màs de 100 kilos, su hija de 3 años se parecìa a ella, ambas tenìan ojos verdes. Una madre y su hija tomaban helado, tal vez no estaban enfermas y sòlo salieron a dar una vuelta. Un pequeño intercambiaba cachetadas con su madre, le saquè la lengua y no dejò de mirarme, hasta me sonrìo. Otra señora apenas pudo sentarse a mi lado, creo que tenìa còlicos, mi padre dijo que dolìan mucho. Una guagua de 3 meses ardìa en fiebre en brazos de su tìa, su mamà estaba afuera y su papà era guardia del SAPU, la niña entrò de las primeras. Llegò su turno, sòlo debiamos esperar su diagnòstico. He pasado màs de una hora en el SAPU, y sòlo por tener una madre picà e' la araña.
Llegamos al SAPU y habìa mucha gente, sòlo algunos con cara de enfermo.
Mi padre miraba sin pestañar, algo asì como petrificado a una joven que tenìa aspecto temeroso y mucho miedo, su boca no paraba de tiritar; le dije que no fuera SAPU. Un par de amigos esperaban a sus padres mientras conversaban y reìan; en la puerta aparece una señora de aire juvenil que pesaba màs de 100 kilos, su hija de 3 años se parecìa a ella, ambas tenìan ojos verdes. Una madre y su hija tomaban helado, tal vez no estaban enfermas y sòlo salieron a dar una vuelta. Un pequeño intercambiaba cachetadas con su madre, le saquè la lengua y no dejò de mirarme, hasta me sonrìo. Otra señora apenas pudo sentarse a mi lado, creo que tenìa còlicos, mi padre dijo que dolìan mucho. Una guagua de 3 meses ardìa en fiebre en brazos de su tìa, su mamà estaba afuera y su papà era guardia del SAPU, la niña entrò de las primeras. Llegò su turno, sòlo debiamos esperar su diagnòstico. He pasado màs de una hora en el SAPU, y sòlo por tener una madre picà e' la araña.
25 febrero, 2009
VaLLe deL ELqui
Sal, que la noche està refrescante, no hace frìo.
Estira tu toalla en el pasto y recuèstate.
Cierra los ojos, respira.
Enciende tu pendrive y ponle play.
Abre los ojos y mira las estrellas.
Sòlo si quieres enciende un cigarro suave.
Ahora, sòlo duèrmete soñando estrellas al ritmo de Hoppippolla.
Estira tu toalla en el pasto y recuèstate.
Cierra los ojos, respira.
Enciende tu pendrive y ponle play.
Abre los ojos y mira las estrellas.
Sòlo si quieres enciende un cigarro suave.
Ahora, sòlo duèrmete soñando estrellas al ritmo de Hoppippolla.
07 febrero, 2009
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